La fortaleza de Isabel II, en La Mola del puerto de Maó, se resiente de la ralentización en las inversiones y el recorte presupuestario de las administraciones que forman parte del Consorcio del Museo Militar de Menorca y del Patrimonio Histórico-Militar del Puerto de Maó. Algunas de las construcciones cuya recuperación plantea el Plan Director del recinto, como es la antigua penitenciaria y los cuarteles altos, presentan un estado ruinoso y se encuentran ya sin techumbre y en parte derruidos.
El Colegio Oficial de Arquitectos de Menorca sigue de cerca y con cierta preocupación la evolución del complejo, y reclama que las cinco administraciones que forman parte del Consorcio (Govern balear, Ministerio de Defensa, Consell insular y los ayuntamientos de Maó y Es Castell) se impliquen más en la conservación de la fortaleza, e inviertan en la consolidación de edificios como el antiguo penal y los cuarteles, para evitar que acaben totalmente en ruinas.
El colectivo incluso se plantea la posibilidad de redactar un manifiesto para evidenciar el deterioro que sufre el complejo y reclamar una mayor inversión de las instituciones que forman parte del Consorcio.
HAY VAN LAS FOTOS QUE SAQUE
fORTIFICACION EN MITJANA
En el año 2009, cuando las “vacas empezaban a ser flacas”, se decía que
las instituciones de Menorca prevían recuperar las trincheras y los
bunkers de la Guerra Civil de 1936-1939Y es que es un patrimonio
arquitectónico y paisajístico que no debería abandonarse más de lo que
ya está. Porque el plan organizativo de defensa militar de las costas de
Menorca (sobre todo las occidentales) en 1936, no por obvio y lógico
deja de ser altamente meritorio. Y en gran parte se debió a las
disposiciones del teniente coronel del arma de Artillería, José
Brandaris de la Cuesta (JBC), llegado a la isla poco después de los
hechos revolucionarios del verano de 1936.
Con JBC se retomó y se desplegó el orden legislativo republicano, y se
frenó cualquier aventura e intentos de justicia social revolucionaria
(p.e. el despliegue del repartimiento de tierras -entonces todavía en
una especie de enfiteusis medieval- entre el campesinado, y la
colectivización de las industrias).
De hecho, el teniente coronel
Brandaris de la Cuesta (que había nacido en Puerto Rico), tuvo en
Menorca las funciones de delegado del Gobierno de la República Española
hasta febrero del 1939 en que pasó a Cataluña. Por sus méritos
organizativos de la defensa de Menorca y en los trabajos de su
fortificación (sobre todo, en la disposición y aprovisionamiento de las
baterías de costa, así como en la construcción de refugios antiaéreos
para los civiles), el 14 de noviembre de 1936 ascendió a coronel, y el
11 de Diciembre de 1938 ascendió a general. Participó luego en la
defensa (más bien retirada organizada) de Cataluña por parte del
Ejército del Este republicano, de manera que el 24 de enero de 1939
sustituyó al general Riquelme como comandante en jefe de la zona
interior de Cataluña. El 28 de febrero, pasó la frontera y se exilió en
Francia. Sin embargo, conviene saber -de la mano de historiadores como
Antoni Pons Melià, Deseado Mercadal, y Andreu Murillo- que se puede
afirmar con verosimilitud que en 1937 el Estado Mayor (EM) en Madrid del
Ejército de la República (el coronel-general Vicente Rojo, en
particular, y consecuentemente “a sus órdenes” el teniente coronel
Brandaris), no estimaban para Menorca más que en un 40% el máximo de
soldados leales a la II República Española de entre la guarnición
defensiva de la isla de 3.000 hombres; y que de entre una población de
unos 45.000 habitantes isleños, no pasaría del 20 % los dispuestos a
defender la isla -decidida y republicanamente- de una invasión militar
franquista.
En el año 2009, cuando las “vacas empezaban a ser flacas”, se decía que las instituciones de Menorca prevían recuperar las trincheras y los bunkers de la Guerra Civil de 1936-1939Y es que es un patrimonio arquitectónico y paisajístico que no debería abandonarse más de lo que ya está. Porque el plan organizativo de defensa militar de las costas de Menorca (sobre todo las occidentales) en 1936, no por obvio y lógico deja de ser altamente meritorio. Y en gran parte se debió a las disposiciones del teniente coronel del arma de Artillería, José Brandaris de la Cuesta (JBC), llegado a la isla poco después de los hechos revolucionarios del verano de 1936.
Fortificacion nido de ametralladora en la cala Galdana ( Menorca ) islas Baleares
Con JBC se retomó y se desplegó el orden legislativo republicano, y se frenó cualquier aventura e intentos de justicia social revolucionaria (p.e. el despliegue del repartimiento de tierras -entonces todavía en una especie de enfiteusis medieval- entre el campesinado, y la colectivización de las industrias). De hecho, el teniente coronel Brandaris de la Cuesta (que había nacido en Puerto Rico), tuvo en Menorca las funciones de delegado del Gobierno de la República Española hasta febrero del 1939 en que pasó a Cataluña. Por sus méritos organizativos de la defensa de Menorca y en los trabajos de su fortificación (sobre todo, en la disposición y aprovisionamiento de las baterías de costa, así como en la construcción de refugios antiaéreos para los civiles), el 14 de noviembre de 1936 ascendió a coronel, y el 11 de Diciembre de 1938 ascendió a general. Participó luego en la defensa (más bien retirada organizada) de Cataluña por parte del Ejército del Este republicano, de manera que el 24 de enero de 1939 sustituyó al general Riquelme como comandante en jefe de la zona interior de Cataluña. El 28 de febrero, pasó la frontera y se exilió en Francia. Sin embargo, conviene saber -de la mano de historiadores como Antoni Pons Melià, Deseado Mercadal, y Andreu Murillo- que se puede afirmar con verosimilitud que en 1937 el Estado Mayor (EM) en Madrid del Ejército de la República (el coronel-general Vicente Rojo, en particular, y consecuentemente “a sus órdenes” el teniente coronel Brandaris), no estimaban para Menorca más que en un 40% el máximo de soldados leales a la II República Española de entre la guarnición defensiva de la isla de 3.000 hombres; y que de entre una población de unos 45.000 habitantes isleños, no pasaría del 20 % los dispuestos a defender la isla -decidida y republicanamente- de una invasión militar franquista.
Fortin en cala Galdana ( Menorca ) con troneras para fusiles
Este bunker esta grabado en la mola ( Menorca )constaba de tres plantas y estaba en muy mal estado ,no te dejaban visitarlo asi que no tube mas remedio que colarme si queria visitarlo y grabarlo .
la Fortaleza de la mola. Ubicado en la bocana norte del puerto de Maó, posee una longitud qe 2 kilómetros y fue concebido como fortaleza defensiva. Levantado entre los años 1850 y 1875, se trata de uno de los lugares más bonitos y curiosos de la isla, de hecho se trata de uno de los mejores ejemplares de la isla en lo que se refiere a la arquitectura militar del siglo XIX. Su ubicación es estratégica pero a la vez bella, considerado como un gran representante del Patrimonio Histórico-Militar de las Islas Baleares y al estar ubicado en un entorno natural de primer orden, también uno de los lugares más fotogénicos de Menorca.
En el año 2009, cuando las “vacas empezaban a ser flacas”, se decía que las instituciones de Menorca prevían recuperar las trincheras y los bunkers de la Guerra Civil de 1936-1939
CALA SON SAURA
Y es que es un patrimonio arquitectónico y paisajístico que no debería abandonarse más de lo que ya está. Porque el plan organizativo de defensa militar de las costas de Menorca (sobre todo las occidentales) en 1936, no por obvio y lógico deja de ser altamente meritorio. Y en gran parte se debió a las disposiciones del teniente coronel del arma de Artillería, José Brandaris de la Cuesta (JBC), llegado a la isla poco después de los hechos revolucionarios del verano de 1936.
Con JBC se retomó y se desplegó el orden legislativo republicano, y se frenó cualquier aventura e intentos de justicia social revolucionaria (p.e. el despliegue del repartimiento de tierras -entonces todavía en una especie de enfiteusis medieval- entre el campesinado, y la colectivización de las industrias).
De hecho, el teniente coronel Brandaris de la Cuesta (que había nacido en Puerto Rico), tuvo en Menorca las funciones de delegado del Gobierno de la República Española hasta febrero del 1939 en que pasó a Cataluña. Por sus méritos organizativos de la defensa de Menorca y en los trabajos de su fortificación (sobre todo, en la disposición y aprovisionamiento de las baterías de costa, así como en la construcción de refugios antiaéreos para los civiles), el 14 de noviembre de 1936 ascendió a coronel, y el 11 de Diciembre de 1938 ascendió a general.
Participó luego en la defensa (más bien retirada organizada) de Cataluña por parte del Ejército del Este republicano, de manera que el 24 de enero de 1939 sustituyó al general Riquelme como comandante en jefe de la zona interior de Cataluña. El 28 de febrero, pasó la frontera y se exilió en Francia.
Sin embargo, conviene saber -de la mano de historiadores como Antoni Pons Melià, Deseado Mercadal, y Andreu Murillo- que se puede afirmar con verosimilitud que en 1937 el Estado Mayor (EM) en Madrid del Ejército de la República (el coronel-general Vicente Rojo, en particular, y consecuentemente “a sus órdenes” el teniente coronel Brandaris), no estimaban para Menorca más que en un 40% el máximo de soldados leales a la II República Española de entre la guarnición defensiva de la isla de 3.000 hombres; y que de entre una población de unos 45.000 habitantes isleños, no pasaría del 20 % los dispuestos a defender la isla -decidida y republicanamente- de una invasión militar franquista.
EN LA CALA SON SAURA ,ME ENCONTRE CON DOS FORTIFICACIONES UNA A CADA LADO DE LA CALA
Si a eso se añade la escasez que en la isla había en 1938 de munición, carne, harina, café, azúcar, medicinas, etc…, la capacidad de resistencia de la isla ante una hipotética invasión del Ejército de Franco, no sería, probablemente, “para hacer la ola”, como ahora se dice.
¿Por qué, entonces, la isla no fue invadida por los llamados “nacionales”? La respuesta debe ser múltiple, si se considera que además de la importancia persuasiva de la fortificación de la isla, se daba la capacidad disuasoria de los 6 cañones “Vickers” del 38,1 instalados hacia oriente y direccionables hacia occidente, protegiendo, sobre todo, Mahón y La Mola; y si se considera también la inutilidad de Menorca en el marco de la “estrategia del carnero”, que desplegó el EM de Franco y sus generales, puesto que tenían a la ciudad de Madrid como principal objetivo a “cornear”, o sea a conquistar.
Añádase a ello la sinergia de problemas que una ocupación invasiva de Menorca -y un desgaste de recursos militares- tendría en los EM de Italia y Alemania que ayudaban a Franco y a sus generales, y el malestar que ello podría crear en en las cancillerías de Gran Bretaña y Francia, antiguas poseedoras de la isla como una colonia de sus imperios
No obstante, en mi opinión, el coronel de artillería republicano, José Brandaris de la Cuesta merece que, por ejemplo, la magnífica vista que se ve desde el búnker de levante de la playa y arenal de Sant Tomàs (Menorca), justo al acometer el camino de subida hacia la playa de Talis, se denomine, por ejemplo, “Perspectiva Brandaris”.