El Cinturón de Hierro de Bilbao es un sistema de fortificación formado por túneles, búnkeres y trincheras que se construyó durante la Guerra Civil Española a través de la costa y los montes que rodean Bilbao (Gaztelumendi, Archanda, etc.) con el objetivo de defender la ciudad ante un ataque de las Fuerzas sublevadas.
Aqui os dejo fotos y videos que grabe del cinturon de hierro de Gaztelumendi (Larrabatzu , Vizcaya )
ALGUNAS FOTOS
Monumento a los caidos en el Gaztelumendi, piedra y hormigón, construido por los nacionales. Hoy siguen mirando a las mismas laderas, y collados, a las mismas trincheras que unos defendieron y otros atacaron, y a nosotros nos recuerdan y evocan lo que alli sucedió.
El Cinturón de Hierro de Bilbao es un sistema de fortificación formado por túneles, búnkeres y trincheras que se construyó durante la Guerra Civil Española a través de la costa y los montes que rodean Bilbao (Gaztelumendi, Archanda, etc.) con el objetivo de defender la ciudad ante un ataque de las Fuerzas sublevadas.
Aqui os dejo unas fotos y videos que grabe del cinturon de hierro de Güeñes ( Vizcaya ).
Estan en el monte ( Lujar ) grabe dos nidos de ametralladora ,pero hay alguno mas
La línea defensiva de Bilbao durante la Guerra Civil, el Cinturón de Hierro,esta activa gracias a Las labores de recuperación de los cuatro nidos de ametralladoras en las faldas del monte Kamaraka han terminado y ya puede visitarse.
El objetivo de su recuperación es que los jóvenes comprendan lo que sintieron sus abuelos cuando oían acercarse la aviación Nacional, la amenaza de los bombardeos, la cercanía de las tropas sublevadas; que imaginen cómo los soldados, acurrucados, temblando de miedo y frío, se arremolinaban en los refugios y las trincheras llodianas como si fueran inexpugnables, sin saber que el enemigo contaba con la ayuda del ingeniero que diseño el Cinturón de Hierro y que la guerra en Bilbao acabaría en un abrir y cerrar de ojos.
Más de 8.000 personas trabajaron para trazar una línea de defensa de ochenta kilómetros de largo que, entre 1936 y 1937, protegiera la capital vizcaína desde Berango y Sopelana, pasando por Urduliz y Uribe Kosta, Lezama, Larrabetzu, Galdakao, Miraballes y Arrigorriaga. El Cinturón de Hierro alcanza Llodio en el monte Kamaraka, su punto más alto.
En realidad, jamás se entró en combate en la zona. Aún así, quedan los búnkeres y una larga línea de trincheras, de 3,3 kilómetros, de las que se acaban de recuperar casi 2 y que ya se pueden recorrer. «Es la primera iniciativa de este tipo para recuperar parte del Cinturón de Hierro y ponerlo en valor», explica Guillermo Tabernilla, presidente de la asociación Sancho de Beurko, que ha colaborado con el Ayuntamiento de Llodio en las tareas.
En total, Llodio cuenta con cuatro nidos de ametralladoras, dos de ellos encontrados en el último año, fruto de las investigaciones realizadas sobre el terreno. «Están dispuestos de dos en dos en la falda del monte, en zigzag, para dificultar el avance del enemigo». Su conservación ha sido muy buena pese a que, en los años cincuenta, se volaron los techos de las posiciones para aprovechar la ferralla que contenía la estructura, dado su alto valor.
Recuperación
Pese a los destrozos, en el caso de Llodio ha sido posible recuperar uno de estos nidos y devolverle su aspecto original. Guillermo Tabernilla y su compañero José Angel Brena Alonso disfrutan a cada paso con la fidedigna reconstrucción que les permite retrotraerse ochenta años en la historia y parapetarse en medio de la Guerra Civil.
«Se ha reconstruido la trinchera con las piedras cuadradas que los constructores obtuvieron en la excavación de la roca». En su interior, un pequeño escalón permitía a los fusileros, apoyarse para fijar el punto de mira antes de disparar apoyándose contra los sacos terreros que se mantienen dispuestos en orden sobre la pared.
En el nido de ametralladoras, apenas hay espacio para dos personas. Llegar hasta él obliga a bajar un par de escalones para acceder «al espacio que utilizaba como polvorín y refugio, que estaba lleno de tierra cuando llegamos aquí con Javi Pagazartundua, quien nos mostró el lugar». Sobre el almacén, una pequeña plataforma donde hay que permanecer agachado, da acceso a la tronera en la que se colocan las ametralladoras.
Sólo quedan los pequeños remates. La senda desde el santuario de Santa María de Yermo está señalizada ya con pequeños postes de madera, aunque todavía quedan por colocar los carteles informativos, lo mismo que en el panel situado junto al nido de ametralladoras. Tabernilla y sus compañeros completan durante estos días el inventario del Cinturón de Hierro, un trabajo que realizan con el apoyo del Gobierno vasco para mantener viva «la obra de ingeniería más importante que se ha realizado en Bizkaia hasta que se construyó la Supersur».
ESTAS SON ALGUNAS DE LAS FOTOS QUE SAQUE DE LA ZONA
El Cinturón de Hierro de Bilbao es un sistema de fortificación formado por túneles, búnkeres y trincheras que se construyó durante la Guerra Civil Española a través de la costa y los montes que rodean Bilbao (Gaztelumendi, Archanda, etc.) con el objetivo de defender la ciudad ante un ataque de las Fuerzas sublevadas.
Esta fortificacion se encuentra en Lauroeta (Gatika) lo pude ver y grabar gracias a dos paisanos de la zona que muy amablemente me guiaron hacia el .
La fortificacion es muy completa , dispone de un nido de ametralladora central ,y a los lados tiene dos galerias fortificadas ,con diez troneras cada una para disparo de fusiles.
Un retaco de dos años se topa de bruces con fusiles en una pared del ayer inaugurado Centro de Interpretación del Cinturón de Hierro en Berango. Se lleva las manos a la boca. ¡Sus ojos se disparan de las órbitas! Sin tregua, dispersa sus brazos a la sorpresa y grita al asombro de los presentes: "¡Guitaaarras!". Desde pupilas similares, los críos de la época escudriñarían la disparatada Guerra Civil, e igual de inocentes, los adultos que no conocían, por ejemplo, los bombardeos planificados.
Gracias al Consistorio de Berango, a la asociación que batalla en la recuperación de nuestra memoria histórica Sancho de Beurko y a la de desarrollo rural Jata Ondo, Bizkaia cuenta con el primer centro permanente de ese capítulo tan negro de la historia, pero que no por ello hay que olvidar. En este caso, no hará falta que Mahoma vaya a la montaña, sino que la montaña se acerca a los ojos actuales de una sociedad que sabe bien poco o nada de aquel tiempo.
AQUI ALGUNAS IMAGENES QUE GRABE
El centro es pequeño pero su visita da para mucho. El senador por el PNV en Madrid, Iñaki Anasagasti, definió en declaraciones a DEIA esta iniciativa como "el embrión de un futuro museo vasco del que, increíblemente, después de 37 años de la muerte de Franco aún no tenemos nada de nada. No se ha hecho por esa tontería de pelea entre los territorios. La historia siempre la cuenta el vencedor y aquí en Berango la empieza a contar el perdedor momentáneo". Concluyó con un "ojalá que el futuro Gobierno que va a presidir Urkullu nos dé un museo nacional vasco donde la Guerra Civil esté contemplada".
Al catedrático de Historia contemporánea José Luis de la Granja le gustó la idea de que el centro sea un embrión de "un museo de la Guerra Civil en Euskadi" y fue más allá: "Me parece fundamental". El reconocido escritor agradeció estar rodeado de tantos documentos, objetos militares, trajes de la época, prensa… "Para los que estamos acostumbrados a andar entre papeles es una maravilla", agregó, y concluyó ensalzando la labor de la asociación Sancho de Beurko porque "sé las dificultades que supone".
El periodista Iñaki Berazategi parecía que había oído esta conversación. "Hoy en día es dificilísimo recuperar este tipo de material. Algunos coleccionistas lo venden a precios sobredimensionados y, para una asociación sin ánimo de lucro, conseguir cosas de estas…", aplaudió el de Larrabetzu.
"Sueño cumplido" La alcaldesa de Berango, la jeltzale Anabel Landa, inauguró la placa que da a conocer el centro en Berangoeta y manifestó un objetivo doble: aportar "nuestro granito de arena" a la memoria histórica porque "los pueblos que no la recuerdan pueden volver a cometer los mismos errores", y concitar la atención de visitantes, lo que repercutirá, como ayer, en la hostelería local. Desde la asociación Sancho de Beurko se mostraban tan contentos como nerviosos ante el logro. Su presidente, Guillermo Tabernilla, recordó el trabajo llevado a cabo por la asociación desde 1997 y calificó de "sueño cumplido" el centro que se inauguró a mediodía de ayer, al que llegó a referirse como "hijo, producto entregado".
Uno de los historiadores de la Fundación Sabino Arana, Luis de Guezala, elogió la muestra ubicada en la planta baja de la casa de cultura. "Destacaría el esfuerzo ejemplar, digno de ser imitado por otras instituciones dentro de sus posibilidades con el objetivo de recuperar hechos tan importantes del pasado como los que aquí se recogen", sintetizaba el historiador del GOAZ Museum de Bilbao. Txomin Saratxaga no quiso perderse la inauguración. El de la librería Kirikiño se mostró contento con lo visto e, incluso, dispuesto a entregar algunos materiales como prensa de la época de la caída de Bilbao o el bombardeo de Gernika a este centro:a Uribe, de Ugao, o la directora de ediciones Beta, Antonia Delgado.